Pequeño reto · Dibuja algo
Hay días en los que parece que no tenemos tiempo para nada.
Y, sin embargo, quizá podamos encontrar diez minutos.
Diez minutos para coger un papel y un lápiz y dibujar algo que tengamos delante.
No hace falta saber dibujar. De verdad.
No buscamos hacer un dibujo bonito, ni aprender perspectiva, ni conseguir que aquello que tenemos delante se parezca exactamente a la realidad. La propuesta es mucho más sencilla: mirar.
Elige cualquier cosa. Una planta, una taza, unas llaves, una lámpara, una zapatilla, una ventana… lo primero que tengas cerca.
Obsérvala durante un momento antes de empezar.
Mira su forma. Sus sombras. Las partes que nunca habías reparado en que estaban ahí. Después, empieza a dibujar.
Puede que el resultado te guste. Puede que no. Da igual.
Lo curioso es que, mientras intentamos dibujar algo, empezamos a verlo de verdad.
Si no sabes por dónde empezar
No pienses en “hacer un dibujo”. Piensa simplemente en seguir con el lápiz lo que están viendo tus ojos.
Puedes empezar por el contorno. Después añadir alguna sombra. O dibujar solo una pequeña parte del objeto.
También puedes cerrar los ojos durante unos segundos, volver a abrirlos y elegir el detalle que más te llame la atención.
Y si no quieres utilizar lápiz, puedes hacerlo con un bolígrafo, unas ceras, un rotulador o incluso con el móvil, haciendo un pequeño dibujo digital.
Aquí no hay reglas.
Y si sale fatal…
Perfecto.
Guárdalo.
Dentro de un tiempo quizá vuelvas a encontrarlo y te haga gracia recordar aquel día, aquel lugar o aquel objeto.
Porque el objetivo de este pequeño reto no es convertirnos en artistas.
Es regalarnos unos minutos para mirar despacio.
No intentes hacerlo bien. Intenta mirarlo bien.
Quizá descubras que, cuando prestamos atención a las cosas pequeñas, también cambia un poquito la manera en que vemos nuestro día.