Bálsamo nutritivo de manos y zonas secas

Hay días en los que las manos piden un poco de mimo. Después de lavarlas muchas veces, de trabajar, de estar al aire libre o simplemente cuando llega el frío, un bálsamo puede convertirse en ese pequeño gesto de cuidado que tanto apetece.

Esta receta es muy sencilla: cuatro ingredientes, unos minutos y un pequeño tarro para tener siempre a mano. El resultado es un bálsamo sólido que se funde con el calor de la piel y ayuda a mantenerla suave y protegida.

🧺 Ingredientes

Para preparar aproximadamente 30 g de bálsamo:

  • 12 g de aceite de oliva virgen extra
  • 10 g de manteca de karité
  • 8 g de cera de abejas
  • 3 gotas de aceite esencial de lavanda

La cera de abejas aporta consistencia, la manteca de karité ayuda a suavizar la piel y el aceite de oliva aporta emoliencia.

🥄 Elaboración

  1. Coloca la manteca de karité y la cera de abejas en un recipiente resistente al calor.
  2. Derrítelas al baño maría, a fuego suave, removiendo hasta que se integren.
  3. Añade el aceite de oliva y mezcla bien.
  4. Retira del calor y vierte la preparación en un tarrito limpio y completamente seco.
  5. Deja enfriar a temperatura ambiente hasta que solidifique.

✨ Cómo utilizarlo

Toma una pequeña cantidad con la yema de los dedos y aplícala sobre las manos, las cutículas, los codos o cualquier zona de la piel que notes especialmente seca.

Al entrar en contacto con el calor de la piel, el bálsamo se fundirá poco a poco. Masajea hasta su absorción.

🌸 Un pequeño consejo

Puedes utilizarlo especialmente por la noche, como parte de ese pequeño ritual de cuidado que a veces nos regalamos al terminar el día.

⚠️ Precauciones

  • Realiza una pequeña prueba en una zona de la piel antes de utilizarlo de forma habitual.
  • No lo apliques sobre heridas abiertas, mucosas o piel irritada.
  • Utiliza utensilios y un recipiente limpios y secos.
  • Al no contener agua ni conservantes, evita introducir los dedos mojados en el tarro y desecha el producto si observas cambios de olor, color o textura.

Un pequeño tarro. Cuatro ingredientes. Y unos minutos para cuidar de ti.

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