Septiembre
Un poema de «Lo inmenso de lo pequeño»
Hay meses que simplemente pasan por el calendario. Y hay otros que tienen un significado propio, que nos despiertan recuerdos, nos hacen mirar hacia atrás y, al mismo tiempo, nos invitan a imaginar todo lo que está por venir.
Para mí, septiembre siempre ha sido un mes muy especial. Me encanta esa sensación de regreso y de comienzo que trae consigo. El verano empieza a despedirse, las tardes cambian poco a poco, vuelven los proyectos, las rutinas… y aparece también esa sensación tan bonita de tener delante una nueva oportunidad.
Septiembre tiene algo de renacer.
Es también un mes que forma parte de mi propia historia. Es el mes que me regala años, el mes que me recuerda que el tiempo pasa, pero que cada nuevo año puede ser también una manera de volver a empezar.
Este poema pertenece a Lo inmenso de lo pequeño, mi poemario, y nace precisamente de esa mirada hacia las pequeñas cosas que pueden contener algo enorme.
Para mí, septiembre es una de ellas.
Septiembre
Septiembre me abre sus manos
como un cielo recién estrenado,
con tardes que huelen a viento limpio
y mañanas que despiertan despacio.
Es un mes de regreso y comienzo,
de cuadernos en blanco,
de promesas sembradas,
de sueños que vuelven del mar.
Septiembre es mi hogar renovado,
el mes que me nombra,
que me regala años y días,
y me recuerda que vivir
es siempre volver a empezar.
Septiembre.
Un mes para cerrar algunas puertas, abrir otras y recordar que siempre podemos volver a empezar.